—El hombre que estaba siguiendo a Ignazio se puso en contacto con nosotros minutos antes de que usted nos llamara —informó Santino mientras conducía rumbo a la cabaña—. Al parecer él logró engañarlo. Entró a su departamento y se las arregló para salir a escondidas.
—Tenía todo planeado —dijo Ezio.
—Lo mantendremos bajo nuestra vigilancia durante el resto de la noche y mañana a primera hora lo entregaremos a las autoridades. —Santino los miró por el espejo retrovisor—. Ellos querrán hablar con