Capítulo 24 —Un placer
Narrador:
A la mañana siguiente, el complejo despertó más temprano de lo habitual. Los conciertos se acercaban y, con ellos, la presión de que todo saliera perfecto. Los chicos se levantaron apenas amaneció, desayunaron algo ligero y se dirigieron al gimnasio para comenzar una nueva jornada de ensayo intenso.
Dana ya estaba despierta desde hacía horas. Como cada mañana, salió a correr antes de que el sol terminara de levantarse. Ese hábito se había convertido en su ancla: