32. Visita a New York
Darío
Nos dirigimos a las fábricas y como era de esperarse, en esta se encuentran muchas personas trabajando, hay telas por todos lados y equipos de trabajo calcinados, todo es un desastre.
Al girar la vista hacia mi asistente, veo lágrimas deslizarse por sus pómulos.
No puede ser.
—¿De qué lloras?—pregunto
—¿No ve cómo está todo? Pobres trabajadores, siento la frustración que ellos sintieron al tener que salir corriendo del lugar, todo el dinero perdido, las personas que se quedarán sin trabaj