54. Te extrañé
Naylea
Bajo las escaleras de la casa de mi novio y me dirijo a la sala de estar donde lo veo muy entretenido conversando con alguien.
—¡Oh amor—sonríe—ahí estás!
Lo observo con cierta curiosidad y no comprendo lo que está sucediendo hasta que veo a la mujer a su lado voltearse.
Es mamá.
Lágrimas empiezan a caer de mis ojos como cascadas, ¡cuanto extrañé a esta mujer!
La observo mientras espero que se acerque a mí.
—¡Ay hija, lo siento!—llora corriendo a mis brazos—fui una terrible madre y no te