Capítulo 39. Imperfectos
Dragos caminó hasta ponerse frente a la diosa, sus puños estaban apretados, el puñal en su mano derecha, junto al anillo con la piedra de luna que le da acceso al sitial de los dioses.
—Conmigo has cometido un grave error, Selene, yo tengo más determinación que mi padre, ¡él no sufrió como me has hecho sufrir a mí!
La diosa Selene se levantó de su trono y bajó el par de escalones, caminó con gracia y desenvoltura hasta quedar junto a él, sin miedo a su nieto.
—Sé que igual a tu padre