Capítulo 30. La felicidad tiene un precio
Hay muchas cosas con las que Dragos debe lidiar ahora que su vida es diferente, y dar explicaciones podrá ser una, pero no de las que más disfrute; tolerando decirle a su amada que él no debe dar explicaciones de sus acciones a nadie, ni siquiera a ella, sencillamente opta por hacerle notar su falta de cuidado al momento de lo que él considera es una pataleta infantil y descuidada en toda regla.
—Por poco muerdes a tu hermana y sabes lo que hubiera pasado —respondió Dragos y Sophia bufó.