Mientras hablaba, tomó mi mano y dejó un beso en el dorso, mirándome con esos ojos profundos llenos de nostalgia. Era tan convincente que casi llegué a pensar que todo lo que había descubierto y escuchado sobre él era falso, que todo era un sueño.
¡Qué falsedad!
En mi mente, imaginé cómo sería desenmascarar su verdadera naturaleza y darle una bofetada, preguntándole cómo podía ser tan desalmado.
Pero eso solo era una fantasía.
La realidad era que, mirándolo a esos ojos supuestamente llenos de am