Hasta ahora solo había visto a Juan en la televisión y en revistas. Con treinta y cinco años, vestido de traje, proyectaba una imagen de elegancia y cortesía.
Su atractivo físico le daba un margen extra de indulgencia, incluso después de su divorcio por infidelidad, logrando mantener su puesto como presidente de Empresa Pérez. Gracias a una buena gestión de su imagen pública, la reputación de Empresa Pérez no se vio afectada por sus escándalos. Debería sentirse afortunado y saber comportarse, en