La victoria de Isabella y Alejandro no fue solo un triunfo militar, sino también una lección de resistencia. A pesar de la dureza de la batalla y las pérdidas que ambos habían sufrido, el reino había sobrevivido a la prueba más grande que enfrentaba en generaciones. Sin embargo, la paz que había ganado a través de la lucha no era la paz que habían imaginado, sino una más compleja, más delicada, y mucho más difícil de mantener.
La noticia de la victoria se extendió rápidamente por todo el reino,