La batalla comenzó al amanecer, cuando las primeras luces del sol se reflejaron en el horizonte, pintando el cielo con un tono rojizo que presagiaba lo que estaba por venir. Los tambores de guerra resonaban en la distancia, marcando el ritmo de la marcha hacia la ciudad de Edran. La tensión en el aire era palpable, como si el mundo mismo esperara con bated breath el resultado de ese enfrentamiento.
Isabella estaba al frente, su capa ondeando detrás de ella mientras cabalgaba con determinación.