Me sentí terrible por aceptar a Arawn, por hacer lo que hacía e irme a vivir con él, pero no quería afrontar todo eso sola, vivir sin nadie. No pude ver a mi papá, porque Arawn dijo que ese sería el primer que Tarren visitaría cuando me buscará. Así que solo lo llamé y le conté que me había ido, y él me apoyó, prometió no decir nada.
—Cuando el Alfa venga, no sabrá nada de ti, hija, te lo juro.
Evité llorar y solo miré a Arawn, al otro lado de la calle, saliendo de un banco con una pequeña ma