Transcurrieron unas cuantas semanas en las que vivimos en esa casa, y lo disfrutamos bastante. Pues mientras en el exterior se vigilaba constantemente y había hombres custodiando la casa día y noche, en el interior el ambiente era distinto. Tarren y yo gozábamos ver crecer a nuestra hija, y pasábamos el mayor tiempo posible juntos. Él solo salía ocasionalmente, y era únicamente para hablar con Noé sobre la posible ubicación de Arawn.
Una tarde salió y por primera vez me dejó sola en la noche,