Gracias a las llamadas constantes que había recibido de mi padre, acordé verme de nuevo con Zaid, y Arawn también. De regreso en el departamento, de inmediatamente busqué el número de casa y llamé a mi padre, tenía el corazón en la boca. Esperaba que contestará, que tomará el teléfono y dejara de angustiarme.
Pero mi padre nunca tomó mis llamadas, le llamé infinidad de veces durante toda la tarde y parte de la noche, pero fue en vano, nadie contestó. A medianoche dejé el celular y me cubrí la