La habitación quedó en silencio después de que Leticia se retiró. El perfume fuerte que siempre dejaba a su paso flotaba aún en el aire, pero no fue eso lo que hizo que Camila se sintiera inquieta. Fue la conversación. La posibilidad. La idea que había comenzado como una estrategia y que, poco a poco, se había transformado en algo más. Mientras su hija daba instrucciones para que por fin sirvieran el almuerzo, lo que serviría un poco para calmar los ánimos en todos, Camila decidió avanzar en su