La cena transcurría en una aparente tranquilidad, pero en el aire flotaban las tensiones invisibles que solo aquellos más perspicaces podían notar. Leticia, aunque intentaba disimularlo, no se sentía cómoda con la presencia de Elena, y era evidente para cualquiera que prestara atención a sus gestos sutiles: la forma en que movía su copa con insistencia, la manera en que evitaba dirigirle la palabra directamente y por su puesto su mirada que no la dirigía hacia ella en ningún momento.
El sonido