El sol apenas despuntaba en el horizonte cuando Alejandro llegó a la casa del lago. La luz de la mañana se reflejaba sobre la superficie del lago ofreciendo un paisaje de ensueño. Descendió de su vehículo y se quedó uno minutos disfrutando del paisaje. Respiró profundamente, dejando que el aire fresco del campo le despejara la mente.
Se aproximó a paso seguro a la entrada de la casa. Una empleada le abrió la puerta con una sonrisa discreta. Apenas cruzó el umbral, el aroma a madera pulida y caf