ELENA
La noche cae sobre la ciudad como una manta pesada, oscura, casi húmeda. En la habitación del hospital todo parece más silencioso de lo normal, como si los pasillos estuvieran conteniendo la respiración. Mamá duerme con el rostro más relajado desde que llegó al privado; la habitación es amplia, cálida, nada que ver con el hospital de antes. Damond ha hecho más por nosotras en un mes que mi padre en toda mi vida. Y aun así, hay algo que me inquieta profundamente: el precio.
Mi mente no dej