Narra: Elena
La invitación llegó al anochecer.
Luis —o Damond, como ahora sabía que realmente se llamaba— apareció en la entrada de la mansión con un traje negro perfectamente entallado, tan imponente que, por un instante, me dejó sin aliento.
—Esta noche quiero llevarte a una cena especial —dijo, tendiéndome la mano.
Algo en su voz, en su mirada, en su postura, me decía que esta cena no sería como las otras. No era solo una cita romántica. No esta vez.
Me puse un vestido sencillo, pero elegan