Mundo ficciónIniciar sesión- Si le pongo un dedo encima, ¡lo rompo todo de una puta vez! - dijo Sandro, cruzándose de piernas y metiéndose el bocadillo entero en la boca, empujándolo con los dedos para que cupiera.
- Gracias, tío. - sonreí en su dirección. - Siempre he tenido fiesta, toda la vida. Mamá y papá se encargaban de todo y nunca faltaba de nada... Pastel, bebidas, globos, payasos... Por supuesto, a medida que fui creciendo, algunas cosas fue







