Mundo de ficçãoIniciar sessãoPor la noche caminé por el pasillo maloliente, estrecho y poco iluminado, tratando de encontrar un lugar donde dormir y poner mis maletas. No me había llevado todo lo que poseía a aquel lugar, ni siquiera mis zapatos más caros y preciados. Pero la cantidad de cosas era suficiente para volver un poco loca a Anya, ya que la mayoría de las maletas se habían quedado en el salón. Me propuse dejar dos en el pasillo y otras dos me las llevé con







