- Tu madre se enfadaría si oyera eso.
- No sé cómo se las arregló para perdonar a Salma.
- Eran amigas de toda la vida.
- Papá, lo superaré. - Me levanté, forzando una sonrisa. - ¿Podemos tomar un café en el balcón?
- Claro, solete. - Me guiñó un ojo y se fue.
Cogí el móvil para ver las noticias. Pero no toqué la pantalla para desbloquearlo. Quizá hubiera sido mejor no leer lo que se escribía sobre mi familia. Los últimos días habían sido tensos y llenos de sorpresas.
Me duché e intenté contene