Theo abrió la puerta de la habitación, dejándome fuera. Metió la cabeza dentro y dijo:
- Hola, papá. Ya están trayendo a tu compañero de habitación. - Parecía disgustado.
- ¿Compañera de cuarto? - Oí la voz de Bárbara - ¿Cómo que compañera? Es imposible que metan a una mujer aquí.
- Voy a demandar a este puto hospital. - Oí cómo cambiaba la voz de Heitor.
- ¡Intenta ser suave, papá!
- ¿Suave? No tengo que ser amable en absoluto.
- No es culpa de la persona. - Theo me lo explicó.
- ¿Has hablado