ELLA seguía sin responder, simplemente continuaba manipulando su teléfono. Los ojos de Amelia se entrecerraron.
—Claire… ¿por qué estás tan nerviosa con eso?
Sentada en el extremo del sofá, Claire había estado batallando con ese teléfono desde que empezó a zumbar con insistencia. La pantalla se iluminaba, vibraba de nuevo, pero los dedos de Claire solo sobrevolaban el aparato antes de presionar rápidamente el botón lateral para silenciarlo.
—Nada —murmuró Claire, forzando una sonrisa débil mien