Movió el celular. No sabía cómo decirme, por la represalia que podía tomar.
—Raúl hace cuatro horas la recogió en el aeropuerto y hace media hora la dejó en el bus camino a La Dorada.
—No está aquí… —afirmó. Sentí una molestia en el estómago.
—Patrón, Raúl me comentó… —Se mordió los labios—. Ella se siente bastante decepcionada y quiere… —alcé la mano.
—No quiero saber nada de lo que dijo, dejaré que se le pase el enojo y la buscaré, será mi esposa, Cebolla.
—Lo que pasa…
—No quiero llenarme la