—¿De qué se trata? —habló la más delgada.
—Le pediré a mi novia matrimonio y no sé cuál de estos anillos llevarle.
Las jóvenes abrieron la boca, las mujeres ante el tema del matrimonio cambiaban.
—¿Esos son diamantes?
—Sí, ¿tienen algún problema?
—No, es… debe adorarla. —sonreí, miré a Rata quién se encogió de hombros.
—No tienes idea de cuánto, ¿me pueden ayudar?
Las chicas se miraron mientras se acercaron al mostrador y perdieron tres minutos tratando de escoger.
—Disculpe, señorita, ¿