—No vuelvas a desobedecerme, la primera vez siempre puede tomarse como un aprendizaje, la segunda sería una ofensa directa a mí. Adoro que te desvivas por mis hijos, yo también lo hago y eso no quita que siempre me fijo en lo que te pones, en que usas y que no, en sí comes hoy con la mano izquierda o con la derecha. —Lo miré.
» ¡Ves!, nunca me lo has dicho, pero entrenas ambas manos y esa es una técnica de camuflaje muy buena, no todo el mundo domina ambas manos, puedes pasarte por una persona