Sigo la camioneta de Roland, no le he contado a Diana que tenemos casa. Quería darle la sorpresa, pero es mejor decirle y que vaya pensando cómo amoblarla. También debo convencer a la cabeza dura de Roland para que acepte pagarle por las tierras, son muchas hectáreas y se ha reusado a recibir el dinero. Buscaré el modo de pagarle.
—Pequeña.
Su bello rostro me miró con picardía, desde esta tarde que le hice el amor en la habitación de huéspedes, en la casa de la señora Consuelo no ha dejado de m