Por Ramiro.
Llegué a Argentina, lo hice sin ninguna ilusión.
Mi vida estaba vacía.
Los que me conocían, lo atribuyeron a la pandemia, muchos sabían que quedé atrapado en Uruguay, sin poder moverme de allí, pero también sabían que me dediqué a atender enfermos en la clínica de Bautista Poveri, su clínica era medianamente conocida, al menos entre algunos colegas.
Nadie sabía que hubo en mi vida una mujer tan sensual como hermosa, que me había entregado su alma, aunque lo hizo por poco tiempo, per