Por Ramiro
Por fin le pude demostrar que siempre la tuve presente, que mi amor por ella no sólo estaba intacto, sino que crecía día a día.
Que ella siempre fue mi amor, mi único amor.
Que no era el hombre despiadado y falso que ella creyó.
-Necesito que dejes de huir de mí, que si necesitás un abrazo, te cobijes en los míos, si estás sóla, que sientas mi compañía, y si estas triste, quiero que sepas la tristeza compartida siempre es más llevadera.
Me acerco a ella y la abrazo.
Estamos los dos l