—Hola— lo toqué con la punta del pie mientras sostenía una lamparita de mi mesita de noche con ambas manos a manera de arma — hola— repetir pero como la vez anterior no obtuve respuesta.
Estaba hecho un ovillo en el suelo apenas se podía distinguir a pesar de tener la luz prendida; tenía una sudadera negra, un mono deportivo y lo que parecían ser unos tenis de marca.
— Me escuchas — lo volví a intentar arrojándole una de mis almohadas en el rostro pero teniendo esta vez un gruñido como respuesta