Ya me había olvidado por completo de Ronald, ni siquiera sabía que existía, sin embargo él no me había olvidado y por el contrario había ido atizando más y más su furia en todo su ser contra mí. Luego de habernos amado mucho, ahora el me odiaba con todas las fuerzas de su corazón. Veía mis éxitos en la televisión y el internet y eso le provocaba más y más cóleras e iras. No toleraba verme, por ejemplo, en las pasarelas, celebrando un nuevo triunfo de mi equipo de fútbol o siendo premiada por lo