Hacía tiempo que no me entusiasmaba tanto por un hombre, como el de poder verme con Ralph. Fui apurada a la puerta, dando trancos, taconeando el suelo, tac tac tac tac tac, con mi corazón latiendo de prisa, bastante nerviosa y atolondrada. Y apenas abrí la puerta, Medel quedó boquiabierto y maravillado con mi vestido tan estrecho y ceñido, evidenciando y pincelando todos mis encantos que eran muchísimos y resultaban arrebatadores, insinuantes, sensuales y sugerentes.
-Qué hermosa estás ést