Yo estaba en deuda con él lo quiera o no. Me había salvado de la deshonra y que me fuera a la ruina. Howard quería seguir aprovechando de mi fama para promocionar sus creaciones y redoblar sus ventas, sus franquicias y conseguir más aceptación en el mundo entero. A él le gustaba el éxito, le encandilaba la fama, y era ambicioso en extremo, muy avaro, además. Y yo le era la catapulta para alcanzar el máximo estrellato.
-¿Tú me amas?-, le pregunté, entonces.
-Desde que te conocí esa no