Vincent había esperado mucho tiempo por esa noche de pasión conmigo. Soñó infinidad de veces con la ocasión de hacerme suya, de descubrir y conquistar todos mis tesoros, saborear de mis encantos como un náufrago recién rescatado del océano y disfrutar hasta el último rincón de mi apetecible cuerpo, dejando bandera de su ímpetu hasta el rincón más lejano de mi deliciosa anatomía.
Y vaya que Howard estaba ilusionado conmigo y me deseaba con locura. Fue literalmente un tigre que arrasó con mis