La semana de la moda europea en Montecarlo fue de ensueño, no solo por los diseños de la casa española que me tenía contratada, sino por los espectáculos musicales, el ambiente fastuoso, las luces, los invitados especiales, las maravillosas creaciones que se presentaron, las modelos tan hermosas y sofisticadas y las hermosas playas de Mónaco. Por exigencia de los diseñadores que me contrataron, lucí sus diminutas tangas, microscópicas en realidad, que se extraviaban en mi voluptuosa anatomía