La prensa francesa me trató de maravillas, dijeron que yo era la nueva diva del celuloide y que, seguramente, me contratarían de Hollywood para protagonizar algún film importante y hasta que ganaría el premio principal de la academia.
El cine, sin embargo, no me atraía mucho, que digamos, porque es bastante sacrificado, requiere demasiada paciencia, buen humor y memoria de elefante, cualidades que, lamentablemente, no cuento, je je je.
Terminado el rodaje, aprovechemos para ir a París