El tal William, el sujeto que me acosaba, volvió a enviarme cientos de mensajes obscenos a mi móvil, cuando regresé de la semana de la moda que se hizo en París. Yo había obtenido importantes contratos con casas exclusivas para exhibir sus diseños y catálogos. Me sentía muy feliz por el éxito, cuando se repente, empezaron a llegarme los mensajes soeces del tipo ese que se había obsesionado conmigo. Sus envíos tenían incluso tildes eróticas como "me gustan tus senos", "qué no daría por agarrar