Lo invité a McEnroe a comer una deliciosa parrillada en los jardines del Rancho Monroe. Como les digo, con McEnroe manteníamos una gran amistad de muchísimos años atrás, desde que yo era modelo de pasarelas. -No sabía que cocinaras tan bien-, estaba entusiasmado McEnroe devorando las frituras. Además de las carnes, yo había preparado, también, hamburguesas, chorizos, milanesas y hamburguesas y todos estaban exquisitos.
-No podemos renunciar a lo que somos-, le dije a McEnroe, a propósito de