Yo era feliz siendo mamá. Era un anhelo intrínseco en realidad. Desde que Helen fue madre, la idea de convertirme en mamá empezó a tintinear y a campanear en mi cabeza con insistencia. Me preocupaba, sin embargo, el hecho de que yo ya tenía cuatro décadas de edad y los ginecólogos de mi clínica, luego de hacerme exámenes, me advirtieron que habían serios riesgos propios de mi edad. Sin embargo, todo transcurrió con normalidad, tuve un embarazo muy tranquilo, aún tratándose de gemelos, y di a