Soñé con Vance toda la noche, ya hundida en mis almohadas, en la tranquilidad de mi alcoba, en Rancho Monroe. Lo imaginé desnudo haciéndome el amor, disfrutando de mi piel lozana, de sus múltiples curvas, de mis deliciosas quebradas, regalándome sus besos y caricias, dominándome y dejándome inerme con su encanto, a su entera merced, y sentí mi senos inflarse como grandes globos. En mis sueños él lamía, mordía y estrujaba mis pechos y eso me provocaba muchas y continuas descargas eléctricas qu