Fui en una de mis limusinas seis de las diez que tengo en el Rancho Monroe, bebiendo champán, escuchando música y revisando los mensajes de mis amigos. Los periodistas, reporteros gráficos y paparazzi corrieron en tropel cuando mi auto se detuvo en la alfombra roja que llevaba hasta el salón principal de palacio de gobierno donde se haría la recepción.
Los hombres de prensa me ametrallaron a preguntas sobre economía, política y actualidad y me hicieron videos y me tomaron millones de foto