—Florencio, solo tienes que entender esto.
—Estar a su lado es una suerte inmensa, hay mucha gente que ni siquiera puede verlo de lejos.
—Lo único que debes saber es que, en el futuro, cuando lo veas a él o a ella, debes mostrar más respeto que el que me muestras a mí.
El Palacio de los Sabores, como centro de intercambio de información, claramente Froilán sabía mucho más de lo que se veía a simple vista.
—¡Sí, jefe lo entiendo!
Florencio estaba sorprendido en ese momento.
Finalmente comprendió