Capítulo 478
Quirino, al ver la situación, apretó los dientes y salió de debajo de la mesa, corriendo también hacia el frente de batalla.

—¡Quirino, ¿qué haces?! ¡Vuelve aquí! —abuela Abarca casi se desmayó de la impresión.

Quirino se dio la vuelta y le dedicó una sonrisa decidida: —Abuela, soy un hombre de Luzveria, y también tengo el deber de defender mi patria.

—¡A la carga!

Tras gritar esto, se volvió y se lanzó con gran determinación hacia el combate.

En el estrado, Juan miró a Werner sin prisa alguna y
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App