En medio de las miradas aterrorizadas de todos, el interior de la base de la Orden del Dragón Celestial comenzó a estallar una y otra vez.
Por un momento, la tierra tembló y las explosiones arrojaron llamas por todos lados, mientras numerosos edificios caían hechos polvo.
En ese instante, el caos se apoderó de los invitados. Algunos gritaban y otros se empujaban frenéticamente, tratando de encontrar una salida.
—¡Protejan a Werner!
—¡Protejan al Comandante General!
Todos los miembros de la Orde