En ese momento, todas las miradas se dirigieron hacia Juan y Celeste.
Los rostros de la familia la Abarca y la familia Landa se tornaron sombríos al instante.
Clarisa, con una sonrisa sombría, dijo: —Juan, ¿qué hacen aquí?
Juan, sin inmutarse, respondió: —Naturalmente, he traído a mi hermana para que se una a La Orden del Dragón Celestial.
Celeste mantenía la cabeza baja, evitando el contacto visual con los miembros de la familia barca, temerosa de ser en ese momento ridiculizada por ellos.
Ella