Ella no estaba cuestionando la decisión de Juan, sino que simplemente pensaba en el bienestar de Celeste.
Al escuchar esto, todos los presentes quedaron sorprendidos, pensando que habían oído mal.
¿Anabel la había aceptado?
¿Cómo era posible?
¿Sería tan fácil entrar en la Orden del Dragón Celestial?
Celeste también se quedó asombrada ante tal suceso.
Clarisa, notando una oportunidad muy clara, dio un paso adelante y tartamudeando dijo: —Señora, yo también quiero unirme a la Orden del Dragón Cele