Adelio esbozo una ligera sonrisa y dijo con confianza: —Abuela, mientras estuve afuera, conocí a un amigo. Tiene una influencia considerable, y con su apoyo, te aseguro que la familia Landa no se atrevería a tocar a la familia Abarca.
—¿Un amigo? —Todos los presentes se llenaron de curiosidad.
¿Qué clase de persona podría ser tan poderosa como para no temer a la familia Landa?
Adelio levantó la barbilla con orgullo y, mirando a la multitud, continuó: —Este amigo mío es alguien de La Orden de