Todos voltearon a mirar y vieron cómo uno de los sirvientes de la familia Abarca entraba corriendo, tropezándose de un al otro en su apuro.
—¡Señora, no es bueno !
—¡Ya basta! ¿Qué manera de comportarse es esa, tan alterado? —Aunque la abuela Abarca estaba sorprendida, las palabras de Adelio le habían dado suficiente tranquilidad como para no perder la compostura.
—Todos, acompáñenme. Vamos a ver qué quiere la familia Landa.
Apoyada en su bastón, la abuela lideró a la familia Abarca durante mu