En ese mismo instante, Pelayo entró apresurado acompañado de varios hombres.
Néstor extendió su mano señalando a Marta y dijo: —Pelayo, esta señorita es la novia del señor González.
Luego lanzó una mirada siniestra al joven Leopoldo, que estaba en el suelo: —Este idiota se pasó de copas y entró aquí intentando propasarse con ella.
El rostro de Leopoldo palideció de inmediato.
Pelayo dio unos pasos hacia Marta, mostrándose respetuoso: —Señorita, ¿cómo debo llamarla?
—Me... me llamo Marta— respond