Cuando Onofre finalmente recuperó el sentido, giró la cabeza con una sonrisa sarcástica hacia Juan y dijo: —Juan, ¿no dijiste que esta mansión era tuya? Vamos, demuéstralo haber.
—Sí, sí, demuéstralo ya— agregó ansioso Ulises, ahora consciente de la situación, presionándolo sin cesar.
Juan estaba a punto de responder cuando Daniel suspiró profundamente y dijo: —Juan, mejor regresa, espero que lo que ha pasado hoy te sirva de lección. En la vida hay que ser realista y no hablar con arrogancia.
—¿